La obra se enmarca en la justicia penal y en los sistemas premiales, y compila siete artículos que exploran esta temática -la del informante- desde múltiples enfoques y contextos jurídicos internacionales que ofrecen una visión detallada sobre cómo se implementa y se regula este sistema en diversas jurisdicciones.

Con el salón Aquiles Portaluppi repleto se realizó el martes 25 de marzo la presentación del libro ‘Whistleblowing: una perspectiva global’, obra de Tirant lo Blanch editada por el catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España, Ramón Ragués; la profesora de la Universidad Externado de Colombia Carmen Eloísa Ruíz; y el profesor de nuestra Facultad Matías Belmonte. El análisis y reflexión de la obra estuvo a cargo del también académico de Derecho UC Alex van Weezel.

El libro se enmarca en la justicia penal y en los sistemas premiales, y compila siete artículos que exploran esta temática -la del informante- desde múltiples enfoques y contextos jurídicos que resaltan la importancia y la necesidad de un desarrollo doctrinario y normativo en nuestra región. Asimismo, ofrecen una visión detallada, desde el tratamiento de delitos económicos hasta la protección de los delatores, sobre cómo se implementa y se regula este sistema en diversas jurisdicciones.

La inauguración estuvo a cargo del decano de Derecho UC, Gabriel Bocksang, quien felicitó a los autores y destacó el trabajo del profesor Belmonte como autor de variadas publicaciones relativas al derecho penal, así como por la realización de su doctorado y por su trabajo como jefe de la División Anticarteles de la Fiscalía Nacional Económica.

En cuanto a la obra, destacó que está examinada desde una perspectiva global de diversos ordenamientos jurídicos que busca abordar el bien común y aportar para evitar que el mismo ordenamiento jurídico se vea sometido a consecuencias indeseables.

A continuación, el profesor Belmonte tomó la palabra para sostener que en la obra podrán encontrar la descripción regulatoria del whistleblowing en Europa y Latinoamérica, así como sus consideraciones generales desde la perspectiva filosófica, dogmática y político-criminal.

Sobre la situación del whistleblowing en Chile, Belmonte aclaró que desde hace algún tiempo quienes tienen la potestad de legislar se han mostrado activos en promover y regular la figura del whistleblower (informante) en diversos ámbitos de la actividad económica y estatal. Sin embargo, afirmó que existe una falta de coordinación en los esfuerzos derivando ordenamientos incoherentes y poco uniformes. “Es necesario reflexionar con mayor profundidad sobre todas las complejidades asociadas a la regulación del whistleblowing”, concluyó.

Ragués, en tanto, realizó una breve intervención basada en los incentivos para la denuncia y algunas de las políticas de protección de los informantes. Tras él, la profesora Ruíz tomó el caso de Colombia respecto al whistleblowing, asegurando que la discusión se centra solo en el sector público, debido a que en el sector privado “ya se encuentran instalados los canales de denuncia”.

Finalmente, Van Weezel reflexionó sobre algunos de los capítulos del libro. Primero se refirió al trabajo realizado por el profesor y director del Instituto de Criminología y Derecho Penal Económico de la Universidad de Friburgo, Roland Hefendehl, de quien sostuvo que sus ideas y reflexiones presentan algunos esfuerzos de clarificación conceptual, pero sobre todo una visión extremadamente crítica del whistleblowing.

Luego, analizó el texto escrito por Antony Duff y Sandra Marshall, de los cuales afirmó que “son los de mayor carga de filosofía política y dogmática”, mientras que respecto al capítulo escrito por los profesores del Institute for Transitional Economics de Estocolmo Theo Nyrerod y Giancarlo Spagnolo, aclaró que “su estudio criminológico busca sustentar empíricamente la eficacia de las recompensas económicas para los denunciantes”.

Finalmente, y respecto al análisis de las regulaciones vigentes en Argentina, Brasil, Perú y Chile, Van Weezel sostuvo que “refleja no solo la falta de consenso político en torno a la figura del informante (whistleblower), sino una regulación fragmentaria y casuística que clama por una sistematización para evitar inconsistencias y tratamientos injustificadamente diferenciados en el ámbito laboral, de carteles, de securities y otros”.

Revisa la presentación del libro aquí