Con un llamado a cultivar el derecho como humanidades y a orientar las nuevas tecnologías al servicio de la justicia, 160 estudiantes recibieron su diploma de licenciados en Derecho UC
El decano de la Facultad, Gabriel Bocksang, instó a los graduados a desarrollarse como profesionales cultos y sabios en medio de los desafíos tecnológicos de nuestros tiempos. El invitado de honor fue Ignacio Navarrete, exalumno de Derecho UC, quien llamó a los graduados a desarrollar una vida profesional buena, grande e inimitable. Asimismo, se entregó un reconocimiento póstumo a Trinidad Barañao, alumna que en septiembre pasado partió al encuentro con el Señor.
En una solemne ceremonia, 160 alumnos de nuestra Facultad recibieron el 4 de junio su diploma de licenciados en Derecho, evento que se realizó en el Salón Fresno del Centro de Extensión de Casa Central, y que contó con la presencia de las máximas autoridades de Derecho UC, así como de profesores, funcionarios, familiares y amigos de los graduados.
La ceremonia fue presidida por la prorrectora UC, Mariane Krause; el decano de la Facultad de Derecho UC, Gabriel Bocksang; la vicedecana, Teresita Tagle; y el director de Escuela, Cristóbal Izquierdo. En tanto, el invitado de honor fue el exalumno Ignacio Navarrete, mientras que el maestro de ceremonia fue el profesor Juan Luis Goldenberg.
Tras iniciarse el acto, se entonó el himno nacional y se realizó la tradicional invocación a cargo del padre Claudio Verdugo.
Luego, el decano Bocksang dirigió un discurso a los asistentes, aludiendo a los desafíos que enfrentó la generación graduada en relación con el estallido social y la pandemia del Covid. Asimismo, enfatizó que nuestros tiempos están marcados por los desafíos derivados de la irrupción de la inteligencia artificial, que, precisamente, es uno de los temas centrales de la encíclica de S. S. León XIV, Magnifica humanitas.
En este contexto, los animó a abordar su carrera profesional con visión de futuro, que requiere de una perspectiva humanista, con cultura y con hondura espiritual e intelectual. “El futuro del derecho está en sus propias raíces: el derecho como expresión por excelencia de las humanidades”, dijo. Y enfatizó que es esta perspectiva la que les permitirá resguardar su libertad para orientarla al bien en el actual contexto tecnológico, encareciéndoles, por lo tanto, que “no se conviertan en esclavos de las tecnologías. Las tecnologías son los instrumentos, no ustedes”.
En tal orden de cosas, les hizo presente que “nadie va a necesitar tinterillos, que para eso estarán las máquinas”, y que, como contrapartida, “se necesitarán juristas, los especialistas en la ciencia y arte de lo justo y bueno. Juristas profundos, prudentes, sabios. Consejeros cultos, buenos y humanos. Aunque ello requiera del trabajo de toda nuestra vida, es para esa óptica que la Facultad procura prepararnos”.
“Sean pues, ustedes, voz de humanidad y de justicia en nuestros tiempos. Se los necesita como aquellos que, en el mundo del derecho, sabrán utilizar la inteligencia artificial como instrumento al servicio de la justicia”, concluyó el decano Bocksang.
A continuación, el invitado de honor, Ignacio Navarrete -quien, además de ser exalumno, es actor y emprendedor-, contó pasajes de sus años como estudiante de la Facultad, la relación que tuvo con sus compañeros y profesores debido a sus imitaciones y su experiencia de intercambio estudiantil en la Universidad de New York, donde realizó cursos de teatro. Además, reveló anécdotas de cómo ser abogado le abrió las puertas para desarrollar una fructífera carrera profesional.
“Tengo dos consejos para ustedes: formación y transformación. Usen las habilidades y herramientas que tienen como abogados. Transfórmense ustedes, déjense transformar por el lugar que elijan, transformen los lugares a donde van, no dejen de explorar intereses, enfréntense a desafíos, no busquen pasividad, y partan de cero”, señaló.
Asimismo, destacó que había acertado al haber entrado a Derecho porque tenía una mezcla de todo lo que le gustaba, y que la carrera “me hizo mejor escritor, me hizo mejor lector, me hizo mejor para hablar en público, me hizo más justo, me hizo mejor persona”.
Por último, el invitado de honor concluyó su presentación alentando a los estudiantes en este momento tan importante de sus vidas. “Pasaron por la mejor formación que el país les puede dar para esta carrera. Ahora les toca a ustedes complementarla con los lugares en que elijan trabajar, las personas con que eligen rodearse, de quiénes van a aprender, y los desafíos a los que se atrevan a afrontar. Fórmense y transfórmense. Por favor, atrévanse a cosas grandes. Sean protagonistas de su vida, y sorpréndannos con lo improbables que puedan llegar a ser. Como imitador les digo: sean inimitables”, dijo. Y concluyó: “Les deseo una vida donde ser abogado de la Católica, que es un honor gigante, no sea lo primero que sepan de ustedes, sino que sea lo menos importante que sepan de ustedes”.
Tras ello, la prorrectora, Mariane Krause, se dirigió a los graduados en nombre de la Dirección Superior de la Universidad, felicitándolos a través de una sentida alocución. En ella destacó que “hemos buscado como Universidad Católica que la preparación que ustedes reciban sea integral”. Y, mirando al futuro profesional de los graduados, sostuvo que “la excelencia jurídica que han alcanzado adquiere su verdadero sentido cuando se pone al servicio de la búsqueda sincera de la verdad y el bien integral de quienes requieran de sus servicios”. Finalmente, señaló que “independientemente del camino que elijan, los insto a llevar siempre consigo el ‘sello UC’, ese compromiso irrestricto con la solidaridad y el respeto por la vida y la dignidad de cada persona”.
Finalmente, se hizo entrega de un reconocimiento póstumo a Trinidad Barañao, alumna que partió al encuentro con el Señor en septiembre pasado y que formó parte de la generación graduada. El reconocimiento fue recibido por sus padres, en medio del aplauso emocionado de todos los asistentes a la ceremonia.
